Norma 247: ¿Tu institución está en regla… o en riesgo?
- Daniel Ortúzar
- 6 ene
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 7 ene
La trazabilidad ya no es opcional: es ley. Y, sobre todo, es una manera de cuidar mejora los pacientes.
La Norma Técnica N° 247 marca un antes y un después en la gestión de dispositivos médicos. Es la evolución natural de la Norma 226, pero va más allá de una obligación técnica: nos invita a mirar con mayor profundidad cómo cuidamosa nuestros pacientes.
Desde el Inicio de la Norme cada dispositivo debe poder rastrearse desde la bodega hasta el paciente, considerando también sus condiciones de almacenamiento y quiénes lo manipulan.
Detrás de esta exigencia normativa hay algo mucho más relevante: responsabilidad, seguridad y confianza.
Saber exactamente qué producto se usó , en qué paciente, en qué procedimiento y en qué momento — con registro verificable.

El trabajo invisible que siempre estuvo ahí
La trazabilidad no nace con una norma, la trazabilidad empieza con personas.
Enfermeras y enfermeros que, junto a sus equipos:
Revisan vencimientos
Confirman lotes y series
Ordenan insumos
Registran en pabellón
Resuelven contingencias y quiebres de stock
garantizan el adecuado almacenamiento
La mayor parte del tiempo lo realizan con herramientas manuales y en contextos de alta presión. La Norma 247 no crea ese trabajo, lo reconoce. Lo vuelve visible. Y lo vuelve exigible.
Porque otra forma de cuidar también es ordenar, registrar y anticipar.
Hablar de trazabilidad no es hablar solo de control
Es hablar de:
Seguridad del paciente
Gestión del riesgo
Capacidad de respuesta frente a un recall
Tranquilidad para los equipos clínicos
Calidad en la atención
El desafío no es solo cumplir la Norma 247, el verdadero desafío es cómo la cumplimos.
La trazabilidad no es solo regulación: es una expresión de cómo entendemos la calidad y el respeto por el trabajo clínico. Si exigimos más, también debemos cuidar más a quienes sostienen el sistema.
Procesos claros, flujos bien diseñados y tecnología que entienda la realidad del hospital no son un lujo: son una forma de cuidado.
Cuando los procesos no están acompañados de tecnología adecuada, el cumplimiento recae casi por completo en el esfuerzo humano……y ese esfuerzo tiene un límite.
Lo que exige la Norma 247 — y por qué importa
Con su entrada en vigencia, el Ministerio de Salud exige que cada dispositivo sea rastreado desde la bodega hasta el paciente.
Su objetivo es claro: saber exactamente:
Qué producto ingresó
Dónde y cómo se almacenó
Quién lo retiró
En qué procedimiento se utilizó
Qué paciente lo recibió
Qué lote o serie tenía
¿Están las instituciones de salud preparadas?
La realidad que vemos en terreno es clara: muchas instituciones aún tienen brechas en su “última milla”: el paso de bodega a paciente.
Eso implica riesgo de:
Sanciones
Auditorías complejas y lo más grave: incapacidad de reaccionar a tiempo ante un recall.
Intentar cumplir la norma solo con planillas conduce a más trabajo y menos trazabilidad real.
Tecnología como habilitador y facilitador (no como imposición)
Los hospitales que cumplen la norma de forma eficiente están apoyándose en:
Gabinetes inteligentes con inventarios en tiempo real
RFID y códigos únicos
Plataformas conectadas a HIS/ERP
Registros fáciles y automáticos para el personal de pabellón
Analítica para decisiones de compra
Procesos eficientes para las reposiciones
Porque la trazabilidad efectiva no depende de “acordarse de anotar”: Se automatiza.
Cómo lo vemos desde Bitua
En Bitua creemos que cumplir no debería ser un dolor de cabeza, debería convertirse en una fortaleza operativa.
Nuestra plataforma ayuda a que la trazabilidad:
Se registre automáticamente en el flujo clínico
Vincule lotes y series al paciente
Alerte vencimientos antes de que lleguen a pabellón
Se integre con sistemas existentes sin duplicar trabajo
Colabora con la automatización de las reposiciones a los proveedores
No se trata solo de inventarios. Se trata de cuidar mejor, con datos confiables y procesos que acompañan al equipo clínico.



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